Escribir a mano

Escribir a mano

Pese a toda la tecnología, sigo escribiendo el 70 % sobre papel.

Cuando preparo un viaje de trabajo, la agenda la tengo primero en la computadora, pero después la paso a mano a mi libreta. Tengo una libreta por año. No escribo un diario, pero sí pendientes de trabajo, proyectos, deadlines y también dibujo en las esquinas de la hoja durante las juntas que pudieron haber sido un correo.

Si estoy segura de todo, escribo con pluma; si siento que puede haber un cambio o que puedo equivocarme en mis decisiones, escribo con lápiz; si quiero que todo se cumpla, escribo con pluma, aunque sé que después llegará,  inevitable, la barredora blanca.

Sigo creyendo en escribir a mano. Siento que retengo mejor la información y que me ayuda a ser consciente de ella.

En la prepa hacía acordeones, siempre con la intención de sacarlos durante el examen. Nunca lo hice. Dos razones me detenían: el miedo y que, en realidad, al estar sentada frente al examen sentía que ya no lo necesitaba. Había escrito todo a mano en un papel del ancho de mi dedo y del largo de mi brazo, con la letra del tamaño de una hormiga y tan derecha que cualquiera pensaría que había hecho líneas. Por supuesto, mi cerebro ya había retenido algo.

Con los viajes de trabajo me pasa algo parecido. Primero organizo todo muy rápido: pido citas, me piden citas y, en medio de la vorágine del día, todo termina en un copy-paste a Google Calendar, o en un evento que creo casi en automático. Pero un día antes de viajar todo eso pasa a mi libreta. Me tomo un par de horas para hacerlo porque sé que, una vez que comience el viaje, todo irá demasiado rápido.

No puedo confiar del todo en Google Calendar. Una vez lo hice y no ajustó el horario al país en el que me encontraba. Perdí varios encuentros. Me escribían para decirme que me estaban esperando; claro, yo no tenía datos, así que las notificaciones no existían. Ir al extranjero sin datos es como regresar en el tiempo: vives en el momento y cualquier notificación la recibes una vez que regresas a tu “casa”.

Sigo creyendo en escribir a mano, pero este texto lo escribí directamente en la computadora.

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